Esta semana inauguro una nueva sección semanal en la que comparto en vídeo —y aquí, por escrito— reflexiones sobre literatura y sobre mi propio oficio como escritor. Empezamos con uno de los recursos que más me fascinan: la metaficción.
La metaficción es, dicho de forma sencilla, la ficción que es consciente de que es ficción: un relato que sabe que es un relato. En el vídeo repaso su origen —el término lo acuñó el crítico William H. Gass en 1970, aunque el recurso es muchísimo más antiguo— y algunos de sus ejemplos más memorables: el Quijote de Cervantes, Niebla de Unamuno, los cuentos de Borges y Cortázar, Bartleby y compañía de Vila-Matas, Soldados de Salamina de Javier Cercas, Si una noche de invierno un viajero de Calvino, La mujer del teniente francés de Fowles, La historia interminable de Michael Ende, los relatos de Sherlock Holmes y Expiación de Ian McEwan.
Y, como siempre en este canal, cierro contando cómo he usado yo mismo este recurso en mis dos novelas: en Muerte en la entrega de premios, ya publicada, y en Herencia, que llega este otoño.
Podéis ver el vídeo completo arriba, y si os ha gustado, suscribíos al canal de YouTube para no perderos el resto de la temporada.
¿Cuál es vuestro ejemplo favorito de metaficción? Os leo en los comentarios.